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| hombre que salvo a payita |
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| payita |
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| funeral de payita |
en este blogger conoceremos de a poco , día , día a miriam contreras alias la panchita y viajaremos en el tiempo para conocer a miriam contreras
| Como dijo en los funerales Víctor Pey, entrañable amigo: “Y cuando el azar de la vida te colocó en un trance histórico, en el vértice dramático de la tragedia, tu ejemplo de desprendimiento personal, de lealtad inalterable, de coraje y valentía constituyeron una realidad con ribetes de leyenda”. En el exilio -y después- La Payita eligió el silencio y la discreción. Se tragó su dolor y soportó culpas imaginarias, mezquindades y la campaña de denigración que montó la dictadura, ensañándose con una admirable mujer. Tuvo responsabilidades -y no quiso cargos- en la solidaridad con Chile y también en la solidaridad con Cuba, a la que amó profundamente. Así lo reconoce la carta que el Comité Central del Partido Comunista de Cuba dirigió a sus hijos, Max e Isabel: “su cariño y respeto por nuestro pueblo, su apoyo y defensa irrestricta de la Revolución Cubana y Fidel le valieron el sitio de honor en el que vivió, vive y vivirá siempre en nuestra patria”. “Los cubanos -agrega la carta- tuvimos el privilegio de tenerla entre nosotros, de compartir nuestra nación, viviendo con intensidad militante años de heroica resistencia y victoria de nuestro pueblo frente a la hostilidad y la agresión, que no ha cesado, del imperialismo norteamericano”. “Estrecha colaboradora del heroico presidente Salvador Allende -señala el Partido Comunista de Cuba- (La Payita) cumplió importantes responsabilidades políticas, que desempeñó con eficiencia y abnegada entrega a las más nobles causas populares que propugnó el gobierno de la Unidad Popular”. | |
| Payita no vivió solamente para la política, para la memoria nostálgica o el recuerdo épico. Vivió intensamente su presente. Volcó amor hacia sus hijos y nietos y también a otros niños que necesitaron afectos de madre. Trabajó de manera ejemplar y ganó a muchos para el esfuerzo común, sin perder el humor ni la ternura. |
| Dolor y tristeza de sus hijos y parientes, amigos y muchas personas que vieron en ella a la última figura romántica de la Izquierda chilena del siglo XX, provocó la muerte de Miria Contreras Bell, La Payita. Sus funerales, el 23 de noviembre, fueron el digno homenaje a una notable trayectoria humana y también una expresión de lealtad a su memoria y a la del presidente Salvador Allende. Fue algo paradojal, porque todos reconocen que un rasgo distintivo en Payita fue la modestia y una decisión inquebrantable de restarse siempre a ocupar un primer plano. Para ella eso fue una norma de vida, aunque no la única por supuesto. Tuvo otras relevantes: consecuencia, valentía y dignidad a toda prueba. Como en toda vida, en la suya el azar tuvo importancia determinante. La casualidad la unió de manera perdurable con Salvador Allende. También el azar intervino trágicamente en la muerte de su amado hijo, Enrique Ropert, de 20 años, detenido el 11 de septiembre de 1973 ante su mirada impotente y asesinado horas más tarde por | |
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